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Por Meraz (de Los Weeds).
El viernes pasado fui a una mezcalería en la Condesa que se llama Mil amores; fui con unas amigas a echar el bailongo. Tocó una banda que se llama César y sus esclavos; interpretaron canciones de cumbia colombiana llenando la noche de ritmo.
Nunca he sido un gran bailador pero me di cuenta que el baile relaja y pone feliz a uno, te olvidas de todo por un momento y solo te concentras en el fluir de tus pasos a través de la música.
La mayoría del tiempo baile solo y lo hice con el fin de aprender a bailar cumbia colombiana, pero en definitiva me hizo falta mi pareja de baile.
Musicalmente el bailar ayuda mucho. Una maestra de música me aconsejo que siguiera el ritmo de cualquier canción que escuchara, que eso me ayudaría a no perder el tiempo. Desde que me dio ese consejo siempre lo hago ya sea que lleve el tiempo con los pies o con chasquidos.
“El ritmo es la columna vertebral de la música”. Variando la duración de las notas, o colocando silencios antes o después de la melodía, se logra que la canción viaje a otro rumbo completamente, haciéndola más rica en interpretación. Estas variantes son muy notorias en canciones de cumbia o de salsa en donde el ritmo juega un papel fundamental.
Para finalizar puedo decir que en una noche de juerga se puede aprender mucho. El bailar requiere de gran inteligencia y concentración.
La pasé bien y lo mejor de todo fue que regresé a casa sano y salvo.
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