Por Mariana Uty Estrada.
Nuevamente, vuelvo a retomar a Jaime Humberto Hermosillo. En esta ocasión, con una de las películas más aclamadas de su carrera, donde Martha Navarro interpreta a una mujer con un pasado misterioso y un enorme deseo de vivir su sexualidad.
La trama, claro está, gira alrededor de esta mujer, Berenice, una atractiva y joven viuda que vive con su adinerada madrina (Emma Roldán), y que se presenta en un principio, como una pura y recatada profesora de taquimecanografía. Sin embargo, vive marcada por una cicatriz en su rostro que le dejó el incendio donde murió su esposo, y atormentada por su recurrente pesadilla: un caballo y un granero en llamas. El tranquilo pueblo donde habita, corre el rumor de que ella fue quien inició el incendio y mató a su marido. Aunque ella no parece prestar atención a los comentarios de los demás, con la llegada de Rodrigo Robles (Pedro Armendariz Jr.) a la pequeña ciudad, su verdadera personalidad saldrá a la luz.
Entre los muchos aspectos interesantes que tiene esta película, su original historia es definitivamente uno de ellos, más si tomamos en cuenta la forma en la que nuestro cine hace representación del género. En primera instancia parecería que Jaime Humberto Hermosillo está por seguir la línea del hombre macho y la mujer provinciana oprimida, que aunque de cierta forma lo hace, nos muestra también, en el caso de ella, un ser totalmente distinto al que estamos acostumbrados a ver. Berenice ansía el sexo, provoca cínicamente a los hombres, y se expresa obscenamente sin remordimiento alguno. Así es, mientras la cinta va caminando, descubrimos (nosotros espectadores) que ella no es la santa que aparenta ser. Y no se trata de una prostituta, o de una señora proveniente de una gran ciudad. Es tan sólo un malévolo ser humano que quiere ser liberado del estándar tradicionalista impuesto por los valores socioculturales.
Otro punto a resaltar es el contexto en la que se realizó esta obra maestra. Hablamos de una época y lugar con un supuesto y fuerte arraigo a los valores sociales, donde la reputación y el dinero lo son todo. Y está entonces Berenice, quien rompe con todo aquello, pues pese a que es discreta, sus sueños, pensamientos y acciones reflejan su inconformidad, lo que pondría en cuestionamiento los verdaderos sentimientos de muchas. ¿O será todo un invento de este excelente director?
Cabe enfatizar que la extraordinaria dirección de Hermosillo, quien se encarga de mantenernos en cierto suspenso, no deja ninguna pieza del rompecabezas fuera. Y el gran papel desempeñado por todos los actores, sobre todo el de Martha Navarro, hacen de ésta una de las más controversiales, pero también más reconocidas del cine mexicano. Altamente recomendable.
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