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Por Elizabeth Aguilar Quintana.
Los animales son de Dios. La bestialidad es humana. [1]
El ser humano espectador de las maravillas de la naturaleza,lo suficientemente racional para comprender el milagro de la vida, el nacimiento de un ser perfecto ante los ojos de su madre, el ritmo presente del latido de su corazón armoniza con el blanco y la frescura de la nieve, una foca bebé por primera vez abre los ojos ante un mundo desconocido, el frío de la región es imbatible pero el calor de su madre lo compensa todo…
Empero la racionalidad que caracteriza al ser humano, cada año, sobre los hielos de la Península del Labrador y de Newfoundland, al llegar la primavera, tiene lugar la mayor carnicería mundial de mamíferos. Cientos de miles de focas, de entre 12 días y 12 meses de edad, mueren a golpes para que su piel, grasa y sus penes, lleguen al mercado occidental como productos de lujo, dietéticos o afrodisíacos.
El gobierno canadiense ha mostrado cifras en la cuáles hace notar que la cacería es resultado de la sobre población de estos mamíferos, pero, ¿eso justifica la crueldad de la matanza? Si bien la muerte fuese necesaria, ¿el método es eficaz?
Para un inocente ser vivo no existe la posibilidad de saber que pronto se convertirá en víctima de depredadores sin escrúpulos, no solo pescadores, sino incluso turistas de la muerte. El gobierno noruego por idea de su Ministro de Pesquerías, Svein Ludvigsen, diseñó un plan turístico para que sean las personas que visitan ese país quienes den rienda suelta a la masacre. Y sin importar los reclamos de los demás simplemente se da la espalda y la matanza de las crías de foca se escuda tras el comercio o la tradición.
Ante estos acontecimientos debemos alzar la voz, existen múltiples organizaciones tales como, The Human Society of the United States, Sea Shepherd Conservation Society, DefensAnimal.org, Fundación Altarriba, entre otras que realizan esfuerzos para combatir la crueldad y muerte de los animales. Las focas y, en general cualquier clase de animal, no son objetos que simplemente puedes disponer de ellos, son seres vivos al igual que cualquiera de nosotros y como tales, perciben dolor y sufren. Pero no hay peor crimen que la indiferencia, sumemos esfuerzos para combatir cualquier tipo de crueldad frente a los animales. El peor pecado contra las demás criaturas no es el odio, sino la indiferencia: esa es la esencia de la inhumanidad. [2]
Es muy cruel ver la forma en cómo «seres humanos» asesinan otros seres vivos, pero también es cruel que las autoridades lo autoricen y no penalicen este tipo de barbarie.
Ojalá las nuevas generaciones podamos hacer consciencia y cambiar la forma de interactual con otras especies.
Felicidades a la autora por la nota.
Gracias por tu comentario
Comparto completamente tu forma de pensar
De acuerdo contigo Axel. De hecho te adelantamos, pronto tendremos algo muy crudo (pero real y verídico) sobre el tema del maltrato animal, así que te pedimos de favor te mantengas atento a nuestro sitio. 😉 ¡Gracias por tu comentario!